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Nos cayó el 20: COVID-19 y su impacto en diversas poblaciones de mujeres

mayo 24, 2021

Durante la pandemia, las organizaciones y colectivas feministas hemos registrado una serie de desigualdades que afectan de forma desproporcionada a las mujeres en todas sus diversidades, lo cual impone nuevos retos a la labor que realizamos.

Con la finalidad de mejorar la atención inmediata a diversas poblaciones de mujeres e impulsar reformas estructurales a mediano y largo plazo para hacer frente a las afectaciones por la pandemia, las 33 organizaciones que integramos el Observatorio Género y COVID-19 en México publicamos un informe producto de un esfuerzo colaborativo.

Tras un año de llevar a cabo un ejercicio de contraloría social sobre las obligaciones del Estado en materia de derechos humanos, presentamos Nos cayó el 20. Diagnóstico y recomendaciones del Observatorio Género y COVID-19 en México, dividido en tres ejes prioritarios: Violencia y acceso a la justicia, Salud, y Bienestar, en los que hacemos un recuento sobre lo que ha sucedido con la vida y los derechos de las mujeres.

Durante la pandemia, las organizaciones y colectivas feministas que desde una perspectiva de interseccionalidad trabajamos por los derechos humanos en México, hemos registrado una serie de desigualdades –exacerbadas por las acciones u omisiones de los gobiernos en turno– que afectan de forma desproporcionada a las mujeres en todas sus diversidades, lo cual impone nuevos retos a la labor que realizamos.

En este contexto, quienes somos parte del Observatorio nos hemos dado a la tarea de visibilizar cómo estas desigualdades han afectado a las mujeres debido –entre otros factores– a las fallas estructurales, el distanciamiento social, el trabajo en casa y los riesgos de permanecer más tiempo en entornos de violencia.

Las noticias sobre feminicidios y asesinatos violentos a mujeres han formado parte de la cotidianidad. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, a finales del año 2020 el porcentaje de llamadas de emergencia relacionadas con incidentes por violencia de género aumentó un 21.3% en comparación con el año anterior. Este aumento es consecuencia de la falta de políticas efectivas de prevención y de un modelo de atención sobrepasado en sus capacidades, en el cual la revictimización e impunidad persisten. Un sistema que también justifica su inacción en nombre de la contingencia sanitaria, sin innovar en sus estrategias de atención.

Por otro lado, si bien garantizar la salud de las personas en México ha sido un reto constante, durante la pandemia los problemas del sistema de salud se agravaron. Ante los vacíos del Estado, las organizaciones de la sociedad civil hemos adaptado nuestros protocolos de atención y nuestros esquemas de trabajo para responder a las necesidades de la nueva normalidad y brindar información sobre el acceso a los servicios médicos.

De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Población, durante 2020 habría 145 mil 719 embarazos adicionales al promedio de los esperados en el país debido a la pandemia, de los cuales 21 mil 575 serían embarazos en adolescentes. Por temor a contagiarse, la población dejó de acudir a los servicios de salud sexual y reproductiva, y las mujeres con discapacidad, las mujeres migrantes, las mujeres sáficas, las mujeres indígenas, las mujeres afromexicanas, las mujeres privadas de libertad y las mujeres con VIH han enfrentado obstáculos en el ejercicio de su derecho a la salud debido a sus identidades.

La crisis económica también ha tenido efectos diferenciados que han profundizado desigualdades estructurales, particularmente por razón de género. Las mujeres ocupadas disminuyeron con una magnitud de casi el doble que los hombres. A falta de un sistema nacional e integral de cuidados, las mujeres dedican lo equivalente a una jornada de trabajo completa a tareas del hogar y de cuidados sin pago.

Adicionalmente, se hizo visible la precariedad laboral que viven las trabajadoras del hogar en México, a lo cual se suma la gran cantidad de despidos en medio de la contingencia, impactando de manera directa sus ingresos. Aun cuando se creó el Programa Apoyo Solidario, destinado a las personas trabajadoras del hogar, el acceso a dicho apoyo depende de que estén afiliadas a la seguridad social, pero ante la baja afiliación que existe a nivel nacional, la realidad es que llega a pocas personas, además de que no existe un padrón público al respecto.

A las organizaciones que integramos el Observatorio Género y COVID-19 en México ya nos cayó el 20 de que no podemos continuar aplazando los cambios que nuestro país necesita para dejar atrás las desigualdades, y esperamos que con este diagnóstico y recomendaciones les termine de caer el 20 a quienes tienen el poder de cambiar esta realidad.

Para conocer más sobre nuestro trabajo, consulta aquí.

#GéneroYCovid

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