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ESTHER

A partir de marzo de 2014, Esther se desempeñaba como gerente en un supermercado en Irapuato, Guanajuato. Derivado de una visita de revisión de rutina al supermercado por parte de sus superiores, llevada a cabo el viernes 6 de febrero de 2015, se le citó a una reunión en la ciudad de San Luis Potosí en donde le hicieron preguntas sobre su vida personal, como la posibilidad de que estuviera embarazada, a lo cual respondió que sí. Ante esto, su jefe le dijo que tenía que firmar una renuncia con fecha de 15 de febrero de 2015, situación que en un primer momento no le pareció extraña, pues es una práctica común en su puesto que las empleadas firmen renuncias anticipadas y sean recontratadas inmediatamente después.

Sin embargo, en las dos semanas siguientes se llevaron una serie de acciones que se salían de lo rutinario y que hicieron dudar a Esther sobre la pertinencia de la firma anticipada de la renuncia. Por ejemplo, que los supervisores visitaran el supermercado en uno de sus días de descanso, o la instrucción de que despidiera sin causa justificada a uno de sus empleados. Sus dudas terminaron el 28 de febrero, cuando la supervisora pidió que le entregara la tienda en razón de que iban a aplicar su renuncia, a lo que Esther respondió que ella no había renunciado y que, al estar embarazada, ocupaba el servicio médico.

Después de múltiples intentos fallidos por conocer las razones para hacer efectiva la renuncia y de preguntar si era debido a su embarazo, el gerente regional del supermercado se limitó a responder que “tenía que entre­gar, que por favor no hiciera ‘panchos’”. Esther se negó y expresó que continuaría con sus actividades coti­dianas hasta que no le notificaran por escrito que estaba despedida.

Lamentablemente, esa misma noche tuvo que acudir al servicio médico por una complicación con su embara­zo, derivado de lo cual permaneció hospitalizada del 28 de febrero al 5 de marzo. El 7 de marzo, terminando su permiso de incapacidad, se presentó en las instalaciones de la tienda sin que se le permitiera el acceso.

Ante estos hechos, el 9 de marzo de 2015, Esther presentó una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) con el acompañamiento jurídico de GIRE, por despido por embarazo. Días después de presentada la queja, Esther fue reincorporada a su trabajo.