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LUPITA (DURANGO)

Lupita vivía en Durango, Durango. A los 17 años, cursaba su segundo embarazo. El 5 de junio de 2014 acudió al Hospital General de los Servicios de Salud de Durango en trabajo de parto. Unas horas después nació su hijo. Al día siguiente Lupita no se sentía muy bien y tenía fiebre, pero como no había suficientes camas para mantenerla en observación, fue dada de alta del hospital junto con su bebé. Cuatro días después fue a su centro de salud para revisión y el médico le dijo que presentaba un cuadro respiratorio. Le realizaron un ul­trasonido para descartar que tuviera restos placentarios. De acuerdo con el personal de salud no había nada de qué preocuparse, así que la mandaron a su casa. Pero el estado de salud de Lupita no mejoraba.

Unos días después, Lupita ingresó nuevamente al Hospital General, en donde el personal de salud indicó que le realizarían estudios de laboratorio y verificarían que el problema no fuera su apéndice. Horas más tarde, informaron a sus familiares que la habían operado por una infección en el ovario izquierdo. En ese momento se les pidió firmar un documento de consentimiento, posterior a la cirugía. Lupita permaneció siete días en terapia intensiva. Su abuela, Alicia, cuenta que los médicos decían que la joven iba mejorando, pero “noso­tras la veíamos cada vez más hinchada y con el cuerpo morado”. Lupita falleció la noche del 20 de junio de 2014. El personal de salud no proporcionó una explicación clara a sus familiares acerca de la causa de su muerte. Sin embargo, afirmaron en múltiples ocasiones que estaba relacionada con un supuesto consumo de drogas desde que ella tenía 15 años, información sin sustento que permite entrever un grave problema de discriminación y prejuicios hacia las adolescentes embarazadas en los sistemas de salud.

Ninguna de las dos instituciones de salud que evaluaron el estado de salud de Lupita logró relacionar sus síntomas con la infección puerperal que cursaba, a pesar de ser datos de alarma suficientes para llevar a cabo una valoración más exhaustiva u hospitalizarla para tenerla bajo observación y vigilancia, por tratarse de una emergencia obstétrica.

La falta de atención médica oportuna derivó en la muerte de Lupita, una adolescente que requería una protec­ción especial por parte del sistema de salud. La muerte de Lupita fue una muerte materna prevenible. El perso­nal de salud que la atendió violó, entre otros, sus derechos humanos a la vida, a la salud y al interés superior de la infancia.

Sus familiares decidieron denunciar los hechos en los medios de comunicación y presentar una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Durango en agosto de 2014. El 9 de diciembre de 2014, GIRE y Ju­lieta Hernández, abogada integrante de Radar 4°, acompañaron a su familia en la presentación de una am­pliación a dicha queja.

El 15 de abril de 2015 la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Durango emitió la Recomendación 07/15 sobre el caso. Sin embargo, el documento no reconoce las violaciones a los derechos humanos de Lupita descritas en la queja y ampliación presentada por sus familiares, ni las pruebas y opiniones médicas inclui­das en estos documentos. En cambio, la Recomendación se limita a determinar que existió una vulneración del derecho a la seguridad jurídica de Lupita, por el incumplimiento de normas administrativas por parte del personal de salud. No se consideró vulnerado ningún otro derecho. Por ello, la familia de Lupita, con el acom­pañamiento de GIRE, presentó un recurso de impugnación ante la CNDH, con el fin de que se modifique la Reco­mendación emitida por la Comisión estatal.