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Big Little Lies: privilegio y salud


Todo el mundo me decía: “TIENES que ver Big Little Lies”. Pero por mucho tiempo no les hice caso.

En los últimos diez años, las series de televisión han vivido un boom con la toma de poder de los servicios de streaming, dejando el mundo saturado con contenido de alta producción y realmente bueno. Desde la época de Breaking Bad, Mad Men y Dexter, hasta la llegada de Stranger Things, Orange is the New Black y Handsmaid’s Tale vemos un cambio importante en los temas tratados y los personajes. Podemos observar una evolución que ahora incluye más protagonistas o papeles principales de mujeres, más personajes LGBT, más diversidad racial, etc.

Incluso los temas se han diversificado y se cuentan desde nuevas perspectivas, no desde la mirada del viejo Hollywood dominado por el hombre blanco y rico. Ha sido un largo camino y todavía falta mucho por recorrer en términos de contenido que realmente refleje el mundo en que vivimos, pero sí ha habido cambios.

Tal vez por eso la idea de Big Little Lies me pareció poco atractiva. ¿Una serie sobre una pequeña comunidad de clase alta en California? ¿La vida social de mujeres blancas y sus hijos, alumnos de una escuela pública (pero por el nivel de ingresos de la misma comunidad parece una escuela privada y de élite)? Mejor ver otras cosas en el tiempo libre.

Pero me decían una y otra vez: “¡Nicole Kidman a otro nivel! ¡Reese Witherspoon como nunca la hemos visto!”. Y al final, un sábado al principio de la temporada de lluvia en esta ciudad, y con la reciente adquisición de la contraseña de HBO de un tío de uno de mis roomies, me senté a ver el primer capítulo. Iba a darle una oportunidad. Un episodio nomás.

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Jane, Renata y Bonnie, Big Little Lies

Siete episodios y ocho horas después, salí del mundo de la comunidad de Monterey, retratada en la serie, realmente impactada. Para quienes no la han visto, Big Little Lies es un oscuro drama cómico que explora la malignidad de las mentiras, la importancia de las amistades, la fragilidad del matrimonio y, por supuesto, la ferocidad de la crianza de los hijos. Desde el primer momento nos enteramos que alguien muere, pero no sabemos como, por qué, o quién lo mata.

Reese Witherspoon apareció en el programa The Daily Show con el host sudafricano Trevor Noah para una entrevista antes del estreno de la segunda temporada, agendada para junio 2019. Después de la bienvenida, la primera cosa que Trevor le pregunta a Witherspoon toca la razón por la cual no me había sentado a ver la serie antes.

TREVOR: Esta serie comenzó de una manera que muy pocas personas podrían haber predicho. Todos asumieron que, debido al reparto, iba a tener éxito, pero una historia sobre la violencia doméstica y una comunidad donde hay muchas mentiras no parece que vaya a ser tan viral como ha sido. ¿A qué crees que se debe el éxito del show?

Leer: ¿Por qué una serie sobre mujeres blancas y ricas fue tan exitosa?

REESE: “Bueno, creo que es una especie de mirada íntima sobre cómo se sienten las mujeres realmente. Muchas de nosotros —Laura Dern, Nicole Kidman y yo— cuando estábamos filmando la primera temporada, nos maravillamos por el hecho de que teníamos diálogos y escenas entre nosotras. Al inicio de nuestras carreras y durante mucho tiempo, cada una de nosotras fue la única mujer en el set. Así que ahora fue esta verdadera exploración de la vida privada de las mujeres, lidiando con problemas serios, ya sea violencia sexual o violencia doméstica, infidelidad. Lo abordamos todo desde la perspectiva de la mujer”.

¡Y vaya que Witherspoon tiene razón! Con más de 20 premios, la serie tocó una fibra sensible en el mundo porque respondió a una necesidad urgente de ver historias contadas sobre y desde la perspectiva de las mujeres. Y donde hay mujeres, hay temas de sexualidad y de reproducción.

Uno de los personajes refleja particularmente una realidad importante que sigue oculta en muchas esferas de nuestro mundo hoy en día. Cuando escuchamos las iniciativas legales o las leyes propuestas en los senados y las cámaras de diputados, dominadas principalmente por hombres, los temas como la violencia sexual y la violencia doméstica todavía parecen una realidad lejana. Algo que le sucede a alguien más en otro lado. Pero el personaje de Celeste, interpretado por Nicole Kidman, es una mirada cruda a las realidades de la violencia doméstica. En el transcurso de la primera temporada, su relación conyugal se mueve del dominio y el control hasta el abuso físico y la violencia sexual. Pero no es lineal. Ella lo ama. Tienen dos niños juntos. Y el resultado es un viaje terriblemente realista de una mujer que trata de averiguar qué hacer y cómo sobrevivir.

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Celeste y Perry, Big Little Lies

Es interesante la forma en que la serie describe cómo se entrelaza la violencia con la sexualidad y el sexo. En una escena espeluznante, poco después de golpearla, él se sube encima de ella y comienza a besarla, murmurando que quiere tener otro bebé. En los ojos de Celeste vemos el miedo de una mujer que sabe que otro bebé significa más tiempo atada a él.

Empecé a pensar … ¿y si se queda embarazada? ¿Qué hará? ¿Cuáles son sus opciones? Y esto me llevó a uno de los aspectos más importantes del debate sobre el aborto en la actualidad: quienes toman las decisiones sobre el acceso al aborto legal y seguro son los más privilegiados. A la gente privilegiada, incluso como Celeste, nunca le ha faltado el acceso al aborto. Breaking news: todo tipo de mujer aborta en cualquier lugar del mundo. Sí, incluso las más conservadoras que luego están en las calles protestando contra el derecho a decidir. Y allí es donde reside la hipocresía del debate: quienes, independientemente de una ley, tienen los recursos, el tiempo y el acceso a servicios de salud privados de alta calidad siempre tendrán acceso al aborto. Quienes deciden sobre la legalidad del aborto en Argentina, en México e incluso en Estados Unidos, nunca tendrán que preocuparse por su acceso (o el de sus parejas) al aborto. Qué lástima que legislen desde allí.

Tal vez para algunas personas la Marea Verde parece una moda. Pero en realidad, tal como en Big Little Lies, cuando las mujeres son quienes cuentan sus historias, la justicia reproductiva no es una iniciativa ni una ley, sino una realidad que se vive cada día. En un mundo donde la responsabilidad sobre la reproducción pareciera ser exclusiva de las mujeres (si él usa condón, si ella tomó la pastilla, si quiere un aborto en dónde lo haría y cuánto le costará, si tiene acceso a salud prenatal o no…) al mismo tiempo que la controla el poder político y los discursos religiosos dominados por los hombres, quienes mueren son las mujeres más vulnerables. Esto es un hecho que no podemos ignorar más. A eso le debe su éxito una serie que toca esa cotidianidad de las mujeres, aunque sí, queda mucho camino por recorrer con historias que reflejan realidades menos privilegiadas.

La segunda temporada se estrena en estos días, ahora dirigida por la famosa y poderosa directora Andrea Arnold (American Honey, Fishtank). Además, se integra Meryl Streep al ya increíblemente talentoso elenco. ¡No te la pierdas! ¿No tienes HBO? Busca un tío o una prima que te preste su contraseña… 😉

Por Marty Minnich (@martysminnich)

Marty es guionista egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica y forma parte del equipo de GIRE.


7 junio 2019


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