En México se le echa limón a todo. En GIRE le echamos feminismo a todo. Es una forma de vivir y convivir, tan cotidiano como el limón.

Ocultamiento y censura de las diversidades en las redes sociodigitales


Por Karen Villalobos

Dentro de las redes sociodigitales existen procesos que se han venido estudiando, gracias a los cuales es posible entender por qué el mundo virtual parecería, en ocasiones, un tanto distinto al mundo real; o el porqué de la enorme polarización, aparentemente homogénea, en distintas partes del mundo. En el libro Fake News, Trolls y otros encantos, Ernesto Calvo y Natalia Aruguete hablan sobre dos conceptos muy interesantes que se dan en la interacción de los usuarios en las distintas redes sociodigitales: atención selectiva y burbujas de filtro. 

El primero es el proceso mediante el cual prestamos atención a personas usuarias y contenidos que son consistentes con nuestra cosmovisión; el segundo es el resultado conjunto del primero; es decir, los algoritmos que vamos alimentando a través de aceptar a usuarios y contenido específico, siempre acorde a nuestras ideas. A medida que le damos atención selectiva a cierto contenido y alimentamos las burbujas de filtro, interactuando con lo que se ajusta o no a nuestros prejuicios, la información que recibimos en todas nuestras plataformas se vuelve locamente homogénea. 

 

Sin embargo, no podemos ignorar que a estas acciones las preceden los mismos prejuicios y creencias que usamos para el mundo de vida, el que existe fuera de lo virtual. Lo preocupante de esto es que, en conjunto, son enormes las posibilidades de que las personas usuarias logren coordinar sus creencias, ganando estructura y potencia para expresar de manera colectiva el odio, la discriminación y el rechazo que existe dentro de sus discursos y prácticas, y que esto se vuelva visible para millones y millones de personas. 

En 2021, Salty, revista estadounidense enfocada en mujeres, personas trans y no binarias, publicó un informe junto con la Universidad de Michigan que mostraba datos importantes sobre la censura de ciertos grupos en Instagram. 

Salty: censura a las comunidades marginadas

El informe se construyó con algoritmos y con las experiencias narradas por la comunidad de la revista. Estas son algunas de las conclusiones:

1. Aunque la desnudez fue ampliamente reportada por todas las personas encuestadas como motivo de censura, las personas trans/no binarias encuestadas experimentaron las tasas más altas de eliminación basadas en este aspecto.

Porcentajes de las razones por las que fueron censuradas las personas trans y no binarias

 

2. En comparación con otras personas encuestadas, los BIPOC (acrónimo en inglés de personas negras, indígenas y de color) tenían más probabilidades de informar que fueron censurados por noticias falsas o información falsa.

3. Aunque la mayoría de las personas participantes que experimentaron la eliminación de contenido apelaron estas decisiones, más de 90% de los que lo hicieron no recibieron respuesta o su contenido no se restableció.

En conjunto, los resultados del informe creado por la comunidad de Salty muestran cómo la eliminación de su contenido es desproporcionada, y esto genera que se enfrenten a desafíos y consecuencias sustanciales cuando intentan usar espacios en línea, como Instagram.

Ahora bien, ¿por qué es necesario regresar este informe al diálogo de lo que está ocurriendo en el mundo virtual? La presencia y expresión corporal de personas de la diversidad no es nueva en los espacios virtuales, y tampoco lo es el compartir información sobre sus experiencias cotidianas. Por ello, es importante pensar en lo que ocurre en esos espacios, ya que son parte fundamental de los procesos de identidad. El uso de las redes sociodigitales como Facebook, Instagram y Twitter ha permitido que las personas trans, por ejemplo, hayan presentado socialmente sus procesos identitarios, así como la diversidad de éstos. 

Los algoritmos no actúan por sí solos: son una cascada de decisiones previas que incluyen prejuicios y creencias que hemos venido formando a través de nuestros diferentes espacios de socialización, en los que también se encuentra el espacio digital. Las redes sociodigitales no están aisladas del mundo real ni se reducen al espacio virtual.

Portadas censuradas y portadas aprobadas

Las personas trans viven su vida y se mueven en una sociedad cuya construcción y asignación por género no necesariamente les acepta e integra a los marcos generales de la organización social, como lo son la familia y los espacios laborales, educativos, jurídicos y de derechos. Sin embargo, siguen construyendo vidas en donde cabe el placer, el goce, la amistad, el amor y la reflexión sobre sus propios cuerpos.

A pesar de haber vivido transfobia durante gran parte de su vida y en distintos ámbitos, las personas trans han tomado la decisión de hacer pública su identidad; aunque también ocurre que, por cuestiones personales, familiares o laborales, se mantengan al margen. No obstante, las redes sociodigitales son un espacio en el que se pueden crear negociaciones entre la vida que viven las personas trans y la que deciden mostrar en el espacio virtual.  

La representación que existe en el mundo digital es enorme, hoy hablamos de un mundo “onlife” por la relevancia que ha tomado en nuestro diario vivir; por ello, lo que sucede en este espacio es de suma importancia para las prácticas y los discursos que llevamos a las escuelas, los trabajos o cualquier lugar de socialización. Y viceversa. 

Como se mostró en el estudio de la comunidad Salty, en las interacciones de la comunidad trans destacan las formas problemáticas y discriminatorias en que sus cuerpos e identidades son mucho más vigilados en las redes sociales. Como sabemos que no podemos dejar de odiar las redes sociodigitales por un montón de razones, pero tampoco podemos abandonarlas, entonces será necesario darles un uso mucho más consciente y coherente con nuestros discursos. 

¿Cómo podemos lograr esto? Bueno, redes como Facebook, Tik Tok, Instagram, entre otras, son espacios de permanente exposición pública y conflicto, formas organizadas de violencia, pero también de organización colectiva enfocada a generar cambios positivos. 

En estas plataformas se construyen jerarquías, posicionamientos políticos, autoridades, grupos opositores, discursos hegemónicos, trolls, etc., todo ello en gran medida por las decisiones que tomamos y narrativas que aceptamos al hacer un clic. Por eso es importante que nos preguntemos constantemente si estamos o no de acuerdo con algún contenido y, en caso de que la respuesta sea “no”, señalarlo, porque seguramente es algo que haríamos también en un un salón de clases o al presenciar un acto discriminatorio en el espacio público. 

Por otro lado, quienes estudian las redes sociodigitales hablan de las dificultades de tener presencia en ellas de una forma más “real” y con un sentido político y social. Sin embargo, existen trucos específicos para romper con la burbuja de filtro que construimos (con ayuda de las compañías que programan los algoritmos de redes para mostrarnos sólo lo que “nos gusta” y aquello con lo que estamos de acuerdo). 

Aquí unos puntos sencillos:

  1. Desactivar la selección automática de las noticias.
  2. Darle “me gusta” a contenidos, opiniones o puntos de vista diversos (aunque no necesariamente coincidamos con ellos).
  3. Hacer pausas temporales en el consumo de ciertos perfiles o fuentes.

Es a través de discursos y prácticas, tanto de instituciones como de personas, que podemos ver la lógica normativa y los mecanismos sociales que sancionan las transgresiones, en este caso, del orden de género; por ello, no podemos permitir que los espacios digitales se vuelvan también lugares inseguros para quienes están tratando de formar comunidad y encontrar ahí afectos y experiencias comunes de lucha y resistencia. 

Los prejuicios no pueden transformarse en información viral. Tampoco deben arrebatar espacios digitales que son pensados como lugares de expresión más seguros que las calles. Esa es una labor que, en gran medida, cabe en nuestros clics. 


@Karenvillalobs es periodista independiente, feminista y acompañante. Siempre con tenis y ánimo de contar las otras historias. Forma parte del equipo GIRE.

Karen Villalobos


31 marzo 2022


¿Te gustó este artículo?

GIRE es una organización sin fines de lucro.
Súmate con un donativo deducible de impuestos