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La máscara que ponen los hombres


La historia no es nueva. El Guasón es otro hombre que sufre, pero que no cuenta con las herramientas para expresar sus emociones, y culpa a las mujeres de su vida por su carácter violento. ¿Suena familiar? El estreno de El Guasón este fin de semana ganó más de 245,7 millones de dólares en todo el mundo y demuestra que estas historias siguen siendo populares.

Son populares porque retratan el lado más íntimo de un villano, sí, pero también es importante señalar que muchas veces retratan la masculinidad tóxica de tal manera que el hombre es la víctima de una mujer. Si el hombre (y su masculinidad) se presenta como víctima, entonces el enojo y la violencia que ejerce se presentan como una consecuencia justificada, incluso provocada por las mujeres. Pero El Guasón no es la primera historia de su tipo, tenemos una larga  lista de protagonistas hombres que comparten ese mismo perfil.

Hace poco vi mi primera ópera, el cuento clásico de Pagliacci (Payasos) presentado por la Filarmónica de las Artes en el Centro Universitario Cultural (CUC). Pensé que estaba familiarizada con la música y la historia: se trata de un payaso triste, pero hasta que vi la ópera, entendí que su tristeza era el resultado de la infidelidad de su novia.

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[SPOILER ALERT (aunque la ópera es de 1892)]

El payaso se entera que su novia le puso el cuerno, esto lo convierte en un ser inconsolable y enfurecido y, aunque porta un arma en varias escenas, al final cuando le dispara a su novia y su amante me desconcertó mucho. Al presentar la ópera en la Ciudad de México, dentro del contexto actual de feminicidios y violencia de género, surge esa pregunta atemporal: ¿el arte refleja la cultura o influye en la cultura? ¿O ambos?

127 años después de que se escribió Pagliacci, vemos similitudes entre ese payaso y el personaje de Arthur Fleck en El Guasón. La película se describe como una «exploración de Arthur Fleck … un hombre que lucha por encontrar su camino.” Fleck también es un payaso, sin embargo, «el chiste es él».

Al igual que Pagliacci, la relación de Fleck con una mujer, pero esta vez su madre, es una parte central de la historia. En Pagliacci el declive de la salud mental del payaso se atribuye a la novia; en El Guasón, la madre de Fleck está intrínsecamente vinculada a su salud mental.

Aunque las dos historias están separadas por un siglo, hay innumerables otros ejemplos en el cine, la literatura, el teatro, etc. que incorporan el mismo tema. ¿Por qué estas historias son tan duraderas y populares? ¿Será que son populares porque los hombres se sienten representados y así justifican la violencia que ejercen en su vida real?

Existe una idea errónea común de que los hombres no expresan sus emociones. Pero historias como Pagliacci y El Guasón demuestran que los hombres expresan sus emociones, sin embargo, con demasiada frecuencia la emoción expresada es la ira que conduce a la violencia, y las mujeres son, a menudo, el blanco de esa violencia.

Tanto Pagliacci como El Guasón incluyen personajes payasos que esconden sus verdaderas emociones detrás de una cara pintada, una máscara, pero ¿cuándo dejarán de responsabilizar a las mujeres por su salud mental? Y, ¿qué se necesita para que los hombres asuman su salud mental como responsabilidad suya? Los hombres deben despojarse de estas máscaras para poder enfrentar la masculinidad tóxica. Hasta entonces, las mujeres seguirán pagando el precio, muchas veces con sus vidas.

Artículo por Antonina Weber

Antonina es feminista, originaria de Milwaukee, Wisconsin. Le gusta leer y construir títeres. Forma parte del equipo de GIRE.


9 octubre 2019


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