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Me casé contigo para mí


Foto de Portada de totalmeme_palacio

Por Jimena Soria e Isabel Fulda

El lunes 10 de agosto despertamos con otro escándalo del Senador y aspirante a candidato a la gubernatura del estado de Nuevo León del partido Movimiento Ciudadano, Samuel García. Esta vez, por un live en el que él y su esposa Mariana Rodríguez cenaban cada uno en un espacio diferente de su casa, ya que ella tiene COVID-19. En este vídeo, se ve a Mariana cenando y despreocupadamente levantando una pierna para platicar más cómodamente, a lo que Samuel García reacciona molesto “regañándola” por “mostrar mucha pierna”.

 

 

Mariana se disculpa en repetidas ocasiones, se acomoda de manera distinta y corrobora estar sentada de manera satisfactoria para su esposo. A pesar de esto, Samuel continúa viéndola molesto mientras mastica sus costillitas para rematar con un “me casé contigo para mí, no para que andes enseñando”.

 

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El video se volvió viral y nos muestra una vez más la normalización de la violencia contra las mujeres con un ejemplo clarísimo representado en vivo por un funcionario público que además aspira a la gubernatura de uno de los estados más poblados del país. El problema no reside (sólo) en las palabras del Senador García en lo individual. El problema es que esas palabras son un reflejo crudo y actual de una situación estructural que nos atraviesa a todas. El tipo de expresiones que utiliza son las mismas que escuchan algunas mujeres antes de ser golpeadas, violentadas sexualmente, asesinadas. El problema es que en México se sigue pensando que el matrimonio es un contrato de compra-venta que implica el control absoluto sobre los cuerpos, las actividades y las vidas de las mujeres. 

La manera en la que Samuel García se expresa nos deja ver que no considera su matrimonio como una decisión conjunta y a su pareja como una compañera y persona con autonomía, sino como su propiedad. Al punto que considera normal ejercer control sobre su cuerpo en un video en vivo. Porque cree, como tantos otros hombres, que su cuerpo le pertenece. Samuel García lo puede decir, con absoluta desfachatez, en un video público porque lo piensa y esa forma de pensamiento informa su actuar no solo como persona y como pareja, sino como representante legislativo. 

Las respuestas en redes fueron diversas, pero destacan quienes señalamos que las expresiones del Senador son ejemplos claros de machismos cotidianos y de violencia en las relaciones de pareja. Como mencionaron muchas compañeras, estas ideas forman parte del continuo de violencia que todos los días enfrentan las mujeres –incluso aquellas con privilegios de clase y de raza, como Mariana Rodríguez– y que lleva a manifestaciones que van desde la violencia psicológica y económica, hasta golpes, violencia sexual y feminicidio.  Esa violencia que hemos vivido al menos 66.1% de las mujeres en México y perpetuada en muchas ocasiones dentro de los hogares por las personas en quienes más confiamos.  

Por supuesto, también hubo quienes buscaron minimizar estas expresiones y etiquetarlas como una especie de broma y, en palabras del mismo Samuel García, “malas costumbres” y “problemas de actitud”.

Esta visión es peligrosa porque se desmarca de la forma y estructura en la que se reproducen las diferentes formas de violencia y del profundo impacto y fondo de este tipo de comportamientos. Pero las expresiones de Samuel García no fueron una broma ni un comentario desafortunado producto de la incapacidad de sus compañeras de bancada por transmitirle ideas feministas. Sus expresiones son reflejo de una estructura de pensamiento profundamente violenta. 

El mismo Samuel García respondió con diversas formas de “disculpa” ante el incidente. Primero, con otro video lamentable en el que le “platica” a su esposa que ya “lo regañaron” y le ofrece prepararle un capuchino, como para que veamos que no es un macho y que está realmente arrepentido.

 

El segundo, un video dirigido a un público más amplio en el que le pide a sus compañeras de partido que por favor le “enseñen” de feminismo y se compromete a revisar los comportamientos aprendidos que dice no saber de dónde le salieron.

¿Entendió realmente por qué sus palabras causaron tal indignación? Probablemente no. Entendió, quizás, que cometió un error en mostrarse tan sincero en un video que podría viralizarse y tener un costo político para sus aspiraciones electorales.

De entre todas las cartas, posicionamientos y reacciones que surgieron, nos parece que vale la pena destacar dos. La primera, de quienes vincularon estos comportamientos con su responsabilidad como funcionario público y enfatizaron la necesidad de llevar a cabo procesos de reeducación y capacitación dentro de su partido político para él y para todos sus integrantes. La segunda, de las redes feministas, que inundaron los espacios con fotos de rodillas y piernas con el hashtag #YoEnseñoLoQueQuiera para reivindicar que las únicas dueñas de nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestras decisiones, independientemente de nuestro estado civil, somos nosotras. 

Sí, Samuel, el machismo es el cáncer de México y hace falta mucho más que un vídeo para que eso cambie. Mariana no te pertenece por haberse casado contigo. Nosotras tampoco le pertenecemos a nadie. Las decisiones que tomemos sobre nuestro cuerpo son nuestras. Y, por eso, cuándo y cómo queramos, mostraremos las piernas. 

 

Por Isabel Fulda, @IFulda e Jimena Soria @jimesoria

Isabel es zurda, miope, feminista y la humana de Uva, una perrita dálmata que todos los días la despierta temprano reclamando su desayuno.

Jimena es activista, feminista y fan del fútbol femenil, los perros y el mar. Fundó y juega en un equipo de fútbol que se llama Marea Verde C.F. y forma parte del equipo de GIRE.


14 agosto 2020


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