Por un momento creí que ya todes habíamos comprendido algo: las cuerpas son diversas, no deben tener un mismo molde. Bajar o subir de peso no es símbolo de fracaso y las cuerpas ajenas NO SE JUZGAN.
Bueno… eso creía yo, hasta que hace unas semanas, scrolleando, como todos los días en mis amados tiempos de ocio, abrí mi TikTok y entre tanto pude percibir dos tipos de contenido en mi algoritmo. El primero, fomentando la delgadez extrema. Miles de celebridades que siempre han sido iconos de moda y “belleza” (veamos qué comprendemos por belleza, pero ese es otro tema), ahora con cuerpos muy pequeños, muy delgados. Y entonces comenzamos a ver cómo, en efecto dominó, todas queremos empezar a bajar de peso a como dé lugar.
Y por otro lado, me encuentro con una conversación enorme sobre el porqué alguien ya se ve distinto. Y voy a poner un ejemplo que fue el que más apareció en mi feed: Ariana Grande. En realidad era la promoción de una nueva canción, lo cual se me hizo raro porque yo no suelo escucharla, pero por mero chisme me quedé a ver el video y lo impresionante venía en los comentarios: ¿Bajó de peso? ¿Por qué? ¿Estará comiendo? ¿Está enferma? ¿Usará Ozempic?
¡Trassss! Ahí fue donde mi cabeza explotó y empezó a sobrepensar: un tema de peso se está polarizando, y ambos polos me resultan muy tóxicos.

Empecemos por hablar del primer polo, el estereotipo de la delgadez extrema…
Vaya, no es que la delgadez haya desaparecido de la vida alguna vez, pero sí es verdad que actualmente es una referencia estética que, indudablemente, se nos ha impuesto. Basta con ir de compras y ver las medidas de la dizque talla M, en donde apenas cabe una niña de 11 años y, aclaro, no es que exista un problema con la gente que es de talla pequeña, el problema es que todas las tallas que nos venden ya son pequeñas, y si ocupas una talla más grande ni lo pienses, ve al gym y ponte a dieta y… ¿qué crees? Ahí va nuestro primer actor extra.
Si no puedes bajar de peso, o si eso te va a tomar mucho tiempo, don’t worry… Bienvenido Ozempic y fármacos parecidos. Tómate esto y verás cómo bajas de peso y lucirás divina.
Entonces comienza una oleada de cuerpas extremadamente delgadas, de modas “nutricionales” extremas y, claro, miles de productos zero sugar o gluten free, que siempre han existido, pero con esta tendencia hay un auge en el consumo de esas cosas.
Ahora vayamos con el segundo polo…
¡Ooops! ¿Ya bajaste de peso? Híjole, pero es que así no era, te ves enferma. ¿Lo estás? Es que el estar delgada “bien” es estar delgada, pero no tanto, hay que tener músculo, que se vea que vas al gym; pero no tanto porque luego te ves muy “masculina”; tener mini cintura, pero glúteos grandes, verte “saludable”, pero también joven y natural, no exagerada, y de preferencia que sea vea que no te cuesta mucho trabajo hacerlo.
Y es por eso que ahora está de moda combinar Ozempic, por ejemplo, con proteína en polvo: basta con ver el alza en los pedidos de ambos productos.
Porque ya no es suficiente estar delgada, hay que estar delgada de manera correcta.
Parece que NUESTRO CUERPO SE CONVIRTIÓ EN UN PROYECTO DE TIEMPO COMPLETO.
(Y qué agotador eso, by the way)

Pero ahí no para, ¿eh? Además, toda la sociedad nos sentimos con la autoridad de determinar ese “cuerpo perfecto” y si no lo cumples seguramente algo malo te está pasando.
Entonces sí, tenemos, entre otros, dos nuevos problemas: la delgadez extrema como algo aspiracional, y el juicio de la delgadez, en sí de la diversidad de cuerpas, como si un post fuera una radiografía médica y nutricional.
Y es por eso que hablar de la delgadez extrema es importante, no para decidir si estar delgada está bien o no, o en qué momento ya es delgadez extrema, tampoco para hacer una novela detectivesca sobre el cuerpo de una celebridad. Sino más bien porque cuando una estética se vuelve a poner de moda, también se ponen de moda las reglas que vienen con ella. Y si el cuerpo extremadamente delgado vuelve a ser el estándar, muchas vamos a sentir, otra vez, que nuestro cuerpo está fallando por no parecerse a eso. Y si la otra semana el tener un cuerpo grande se pone de moda, otras tantas sentiremos fracaso, y si luego regresa lo de estar musculosas, otras tantas tendremos el mismo sentir.
La pregunta, entonces, no es si Ariana Grande debería verse de una manera u otra, ni si Demi Moore debería pesar más o menos, o si Lily Collins se ve mejor ahora o antes.
Las preguntas que nos deberíamos hacer son: ¿qué está pasando cuando un peso determinado vuelve a convertirse en algo que admiramos, perseguimos y hasta celebramos? ¿Por qué, como sociedad, seguimos sintiendo que tenemos la autoridad para decidir si un cuerpo está “bien” o “mal”?
Porque al final, el cuerpo perfecto siempre parece estar a dieta, siempre necesita un ajuste y, casualmente, casi siempre ocupa menos espacio.
Quizá ya no necesitamos seguir construyendo nuestro físico perfecto, necesitamos dejar de vivir como si el nuestro estuviera siempre a punto de no ser suficiente. Y entender que, a veces, la forma más sencilla de dejar de alimentar un estándar imposible es dejar de darle nuestra opinión.

Vanessa Romero (@s_r.vann) es politóloga, le encantan los diseños girly en las uñas, no le paras la boca si ya entró en confianza y siempre tendrá ideas de outfits nuevos y análisis políticos.