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GIRE, mi parteaguas

marzo 2, 2020

Cuando Marta Lamas me invitó a GIRE fue algo sorpresivo e inesperado. Yo tenía un bebé de dos meses y pensaba seguir trabajando desde mi casa. Pero su trayectoria, su entusiasmo y persuasión me hicieron fácil la decisión. En abril de 2011, con un bebé de seis meses, asumiría la dirección de GIRE, una organización a la que conocía por todos sus logros, quizás el más sonado era la despenalización del aborto en la Ciudad de México. Pero mi vínculo con GIRE era más profundo y personal. Yo había participado en la defensa de Paulina Ramírez, aquella niña que fue violada, quedó embarazada y fue obligada a continuar un embarazo no deseado. GIRE también fue parte de esa defensa y desde aquella trinchera las conocí. La historia de Paulina fue un antes y un después en mi vida. Ahí, en 2001, nació mi feminismo.

Hace casi una década desde que por primera vez tomé mi coche y llegué a las oficinas de GIRE en el sur, un rumbo que, siendo yo de otra latitud de la ciudad, me parecía (y me parece) lejísimos. Pero la distancia fue lo de menos. El proyecto GIRE ha sido lo mejor que me ha pasado en mi vida profesional y personal. Representó para mí un espacio de creatividad e innovación. Un espacio en donde la autonomía siempre fue mi marco de acción. Una autonomía, que ejercí con profesionalismo y responsabilidad, y que me permitió llevar a GIRE a lugares inimaginables.

Con mi llegada, GIRE amplió sus temas prioritarios. Además de aborto, nos enfocamos en muerte materna, violencia obstétrica, reproducción asistida corresponsabilidad entre vida personal y laboral. Estos temas hoy forman parte de la agenda feminista desde un entendimiento de la justicia reproductiva.

En estos años consolidamos un área de litigio que nos ha permitido estar presentes en muchos rincones del país acompañando a víctimas de violaciones a derechos reproductivos a través de defensa legal y apoyo médico y psicológico, acercándolas así a la justicia. Igualmente, hemos publicado investigaciones únicas que visibilizan y clarifican la situación del país en materia de derechos reproductivos con análisis legislativos, fallos judiciales y cifras entrelazadas con historias de mujeres y familias que conocemos.  Los avances legislativos y de políticas públicas, aunque lentos, siguen ocurriendo. Hacemos incidencia en los congresos locales y federal, y GIRE ha acercado a muchas personas al movimiento. ¡GIRE abrió un mercadillo feminista con cosas chidas para la banda! Y, cuando cumplimos 25 años, hicimos una gran coreografía grupal. Inauguramos el martes de quesadilla para convivir, tenemos el primer concurso de pan de muerto de la sociedad civil, creamos un feministómetro —muy difícil de aprobar—, entre muchas otras cosas divertidas, únicas y especiales de nuestro querido GIRE verde.

Hoy veo a mi hijo y me doy cuenta de que, aunque se sintió poco, nueve años son toda una vida. GIRE ha sido un lugar en donde he podido ejercer mi maternidad gracias a su famosa política de corresponsabilidad entre vida personal y laboral. Este compromiso me dio la posibilidad de elegir ser mamá por segunda ocasión y así llegó mi hija, a los dos años de estar en GIRE. Creo que una de las cosas que más he disfrutado ha sido hablar de aborto y la necesidad de garantizar el acceso seguro a los servicios estando embarazada. ¡Me sentí soñada con micrófono en mano y panza enorme pidiendo la despenalización! Sin duda hay quienes todavía no entienden que esta lucha pone sobre la mesa opciones y no imposiciones. Es una puerta de libertad para que cada mujer elija lo que en su vida tiene más sentido.

Quisiera agradecer a la Asamblea Consultiva de GIRE: Francisca Pou, Gabriela Warkentin, Genaro Lozano, Gerardo Barroso, José Woldenberg, Karla Iberia Sánchez, Roberto Tapia, Rodolfo Vázquez, Roy Campos y, por supuesto, a Marta Lamas. Marta fundó GIRE hace más de 25 años y siempre se ha mantenido cerca. Pero una cercanía sana, discreta, asertiva e inteligente, que me permitió tomar decisiones y crear mi propia estrategia, respetando mi liderazgo. Siempre le estaré agradecida por la confianza que depositó en mí para que cuidara su proyecto más querido. Es un acto de generosidad, que se dice fácil pero no todas las personas logran. También les agradezco su arduo trabajo para elegir a la nueva directora, Rebeca Ramos, quien estoy segura seguirá haciendo brillar a GIRE.

Igualmente, quiero agradecer a mis amigas del “chappy group”, como nombramos a nuestro grupo de directoras que queríamos aprender cómo serlo y encontrar nuestra propia forma de liderar. Fueron la mejor compañía en esos primeros años. No lo hubiera logrado sin ustedes. Y a todas mis amigas increíbles, que son mi familia por elección, que aquilato y admiro diariamente. A la cabeza obviamente Frances Kissling a quien siempre seguiré admirando. A mis colegas de la Alianza, con quienes hemos librado batallas con resultados sumamente positivos para las mujeres. Ni qué decir de las fundaciones que apuestan por nosotras con algo fundamental que es el dinero. Muchas gracias. Y gracias también a mi familia que con gran paciencia escuchó de todas mis aventuras feministas gireñas, con la intensidad que me caracteriza.

Finalmente, quiero que sepan que lo más duro de mi salida de GIRE será dejar al equipo. Lo he repetido en cada oportunidad, quizás intentando convencerme de que no será tan duro. Pero sé que lo será. Mi vida en GIRE ha estado llena de amistades. Pero no cualquier amistad: son amistades de lucha, mujeres y hombres con los que comparto un proyecto de vida, una visión del mundo. En GIRE el trabajo no es sólo un ingreso económico, sino una pasión que nos mueve y que traspasa los ámbitos privados. Ir a la oficina siempre estuvo lleno de alegrías, mucha comida, chismes, debates, pero -sobre todo- tantísima sororidad: una palabra que comprendí hasta que la viví en GIRE. La convivencia cotidiana con estas mujeres extraordinarias que llenaron mi vida de energía me hará mucha falta. Estoy profundamente agradecida por su confianza, sus cuestionamientos, y su vitalidad. Han sido parte crucial de mi vida y por eso me niego a decirles adiós. Seguiremos juntas en esta lucha feminista que nuestro país tanto necesita.

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