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No hay justicia reproductiva sin nosotras y nosotrxs

febrero 15, 2021

Durante varias décadas se ha reforzado la idea de que los derechos reproductivos son un derecho exclusivo de mujeres heterosexuales, pero no es más que un estereotipo alejado de la realidad que tenemos que esforzarnos por romper.

Históricamente las lesbianas hemos vivido en resistencia contra el sistema heterocispatriarcal que ha buscado borrarnos por habernos negado a continuar con el régimen heterosexual y el mandato de género, principalmente a través del mantenimiento de instituciones como el matrimonio y la maternidad. A esta resistencia se suman las bisexuales, las queers, las pansexuales, los hombres trans, las personas transmasculinas, las no binarias y otros cuerpos gestantes que desde sus trincheras también envían este mensaje de rebeldía. Las consecuencias que vivimos por esta resistencia han sido tales que la sociedad ha intentado que dejemos de ser leídas como mujeres o bien ha negado la capacidad reproductiva de las otras identidades.

Adrienne Rich acuñó el término de “heterosexualidad obligatoria” para hacer referencia a la imposición y naturalización de la heterosexualidad como única forma de “ser mujeres” y por tanto la única sujeta reproductiva. El sistema heterocispatriarcal no permitirá y castigará la existencia de otras mujeres e identidades sexo/genéricas que aparentemente no cumpla con los atributos que le son útiles para este objetivo y lxs invisibilizará. Puede sonar como una teoría de la conspiración, sin embargo, esta invisibilización de la cual hemos sido y somos objeto se ha materializado a tal punto que incluso nosotrxs mismxs no consideramos propios algunos derechos humanos, como por ejemplo, la educación sexual y reproductiva (¿recuerdas a tus padres, maestrxs hablando sólo de relaciones sexuales heterosexuales?); acceso a métodos de prevención de infecciones de transmisión sexual, VIH y VPH (¿te has dado cuenta que en la mayoría de los servicios de salud el área que proporciona esta atención es la de planificación familiar?)  y el acceso a servicios de salud incluyente, sensibilizado y especializado. Como verás, esta enajenación y desconocimiento de nuestros derechos, así como de las obligaciones del Estado, se traducen en la negación, limitación, prohibición y obstaculización de ellos. Lo que es discriminación y violencia por nuestra orientación sexual e identidad de género.

Aunado a esto, durante varias décadas, dentro de algunos feminismos se ha construido una narrativa heterosexual en torno a los derechos reproductivos, que ha reforzado la idea de que es un derecho exclusivo de mujeres heterosexuales, pero no es más que un estereotipo alejado de la realidad que tenemos que esforzarnos por romper.

No podemos hablar de justicia reproductiva sin nosotras y nosotrxs. Esta también es nuestra lucha porque con ello reafirmamos al sistema y al Estado que nuestrxs cuerpxs nos pertenecen y que solo nosotrxs decidimos sobre ellos.  Porque no somos ciudadanxs de segunda clase.

Porque sí, nosotras y nosotrxs también nos embarazamos; a veces por deseo y otras desafortundamente porque somos victimas de violencia sexual.

Porque si queremos justicia sexual y reproductiva es necesario que todas las mujeres, todas y todas las identidades con cuerpos gestantes, tengamos el poder y los recursos para tomar decisiones sobre nuestrxs cuerpxs.

Y finalmente porque la justicia sexual y reproductiva es un acto de ternura radical, de amor entre mujeres y disidencias sexo genéricas.  Sí, el sistema heterocispatrical se empeña día tras día en eliminar el amor entre mujeres y disidencias; y no me refiero únicamente a las relaciones sexoafectivas, sino a ese cariño, esa empatía, la ternura que sentimos por las otras, por lxs otrxs que nos permite cuidarnos, crear redes de apoyo para enfrentar y resistir en este entorno de violencia. Reconocernos y reconocer nuestrxs derechos desde este amor es un acto revolucionario, subversivo que hace temblar al sistema, pues les hacemos saber que aquí estamos y no permitiremos volver a ser invisibilizadxs.

Las lesbianas, las bisexuales, las pansexuales, las queers, los hombres trans, las personas transmasculinas, las no binarias y otros cuerpos gestantes estamos en la lucha de la justicia reproductiva porque defendemos la autonomía de nuestrxs cuerpxs, de los de las otras, porque creemos que el amor entre mujeres salva vidas.

* Yolanda Molina Reyes (@appleninde) es Abogada de documentación y litigio de casos.

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