Consulta nuestra base de datos

Omisión e indiferencia ante los feminicidios: la marca del sexeniio

marzo 23, 2020

Torpeza, indiferencia e insensibilidad frente a los feminicidios son la marca de este sexenio. Si bien los gobiernos anteriores tampoco incorporaron la perspectiva de género en las políticas públicas ni en la implementación de medidas para reducir la violencia en contra de las mujeres, el reiterado desdén del presidente Andrés Manuel López Obrador ante el dolor y la rabia de las mujeres es indignante.

Las protestas feministas han ganado las calles: furia, rabia e impotencia junto al clamor por la seguridad y la garantía de una vida libre de violencia se han apoderado de las mujeres. Sin embargo, el presidente prefiere mirar hacia otro lado y pedir que el legítimo reclamo se haga de manera pacífica, mientras se atreve a advertir que caer en provocaciones no es lo suyo.

Al presidente le conviene creer que no existe malestar social y que la violencia contra las mujeres es un problema inventado o sólo percepción de unas cuantas que, además de exagerar, no saben comportarse. Pero las cifras son abrumadoras: diez mujeres muertas al día y, en 90% de los casos, lo que impera es la impunidad.

Tienen la obligación de prevenir, atender y erradicar la violencia, sin embargo, atienden un problema de esta magnitud con exhortos a “respetar” a las mujeres y apelando al cariño y al bienestar del alma: signos de la torpeza con que el gobierno federal hace frente a la cadena de injusticias que niñas y mujeres en México tienen que soportar. No entendemos esta reacción cuando en su equipo de gobierno existen expertas en el tema.

López Obrador no encara la realidad que azota a más de la mitad de la población y su coordinador de comunicación social se conforma con mostrar en Twitter “solidaridad y respaldo a las mujeres que defienden su derecho a la seguridad”. El presidente se niega a escuchar el reclamo que día con día se recrudece: nos secuestran, nos torturan, nos violan, nos matan. Y ante la exigencia de un plan estratégico para resolver el problema de los feminicidios insiste en que su gobierno trabaja en atender las causas.

Garantizar la seguridad de niñas y mujeres no tiene que ver con una “revolución pacífica de las conciencias y de los corazones”. Requiere empatía, acciones contundentes y reconocer el sufrimiento que para las mujeres pareciera no tener fin. Al presidente no le importa que todos los días salgamos a trabajar, a estudiar, a hacer nuestra vida llenas de miedo y sin la certeza de que nuestra familia y nuestras amistades podrán vernos llegar a nuestra casa o centro de trabajo. Tampoco le importa si durante los trayectos tuvimos que defendernos, huir o pedir ayuda.

Andrés Manuel López Obrador sólo tiene para las mujeres respuestas frívolas, intolerancia y excusas para no asumir la responsabilidad que le corresponde como presidente. Pero su indiferencia no es una novedad, sus acciones de gobierno han dado cuenta de la falta de compromiso con los derechos humanos de las mujeres: en nombre del combate a la corrupción y la impunidad, ha atentado contra el bienestar y la seguridad de las mujeres y sus familias, sus decisiones han contribuido a perpetuar la desigualdad y a reforzar estereotipos.

Es claro que desconoce la perspectiva de género y el impacto que su ausencia en las políticas públicas tiene en la vida cotidiana de niñas y mujeres. Unas veces por ignorancia y otras por desdén, minimiza y desacredita las protestas feministas, olvidando que su llegada al poder se debe en gran medida a la acción social y a la lucha que emprendió en las calles, haciendo colectivo su reclamo por la igualdad y la justicia.

El patético decálogo para enfrentar la violencia contra las mujeres se suma a la serie de acciones que evidencian su falta de pericia y su gran resistencia a cumplir con el mandato de respetar y garantizar los derechos humanos de toda la población. Las mujeres estamos hartas de vivir con miedo y, por ello, alzaremos la voz y exigiremos justicia hasta que este gobierno entienda que nuestra vida importa.

Desde GIRE nos solidarizamos con todas las familias que han perdido a una hija, hermana, mamá, o amiga en este contexto. El pañuelo verde, símbolo de autonomía y de libertad de las mujeres, abraza la causa en contra de la violencia hacia las mujeres. Nos solidarizamos y nos movilizamos con y por todas. Las mujeres en México no estamos solas.

Compartir:

Artículos relacionados

Reparación integral: una obligación del Estado mexicano

Crónica de avances poblanos en torno al aborto

Romper la Border: aborto legal en Baja California

Una oportunidad perdida