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Tus derechos no están en cuarentena

abril 13, 2020

La saturación de los servicios de salud impactará en la atención de la salud reproductiva, incluidos los cuidados obstétricos y prenatales, por lo que queremos aprovechar este espacio para hablarles a las mujeres que se encuentran embarazadas. Nos parece indispensable que, en este contexto de crisis, no se baje la guardia y sigamos demandando que la atención médica durante el embarazo, parto y puerperio no replique actos de violencia obstétrica.

Si estás embarazada y se acerca el nacimiento de tu hijo o hija, conocer tus derechos y las acciones involucradas en la atención de la salud en esta etapa de tu vida ayudará a disminuir el riesgo de que tu integridad y la de tu bebé se vean afectadas. Con la finalidad de que te sientas más segura cuando acudas a los servicios de salud, te brindamos información acerca de lo que debe o no ocurrir en la atención del embarazo, parto y posparto.

Si en esta etapa el personal de los servicios de salud —públicos o privados— te niega o retrasa la atención, te trata con groserías, regaños, burlas o insultos, no te explica con claridad los procedimientos para los cuales te solicita consentimiento o trata de presionarte para obtenerlo, si te realiza prácticas invasivas como el rasurado o una cesárea innecesaria, o no respeta tu privacidad, está ejerciendo violencia obstétrica y eso constituye una violación a tus derechos humanos.

Estas formas de violencia pueden parecer pequeñas, sutiles, incluso normales, pero causan daño físico o psicológico y, en algunos casos, derivan en la muerte de la mujer y de su hijo o hija. Todas las mujeres tienen derecho a recibir una atención obstétrica oportuna y de calidad, pero la realidad en México es que —de acuerdo con datos de la ENDIREH 2016— más de mil mujeres al día sufren violencia obstétrica y esta situación podría recrudecerse con la actual crisis sanitaria por el COVID-19.

Si cursas un embarazo de bajo riesgo, se recomienda que recibas, al menos, cinco consultas prenatales, iniciando de preferencia en las primeras ocho semanas de gestación. En toda consulta, el personal de salud deberá darte información clara, veraz y basada en evidencia científica para que conozcas los factores y síntomas de riesgo ante los cuales es necesario buscar atención médica inmediata. Es importante que preguntes sobre lo que te genere dudas. El personal de salud debe escuchar y responder todas tus preguntas, y tomar en cuenta los signos y síntomas que manifiestes para descartar una situación de emergencia. Recuerda que toda emergencia obstétrica —hemorragia, alteraciones en la presión arterial, amenaza de parto pretérmino, entre otras— debe ser atendida sin demora tanto en los servicios públicos de salud como en los privados, independientemente de que seas o no derechohabiente.

Una vez que ingreses al hospital o clínica donde atenderán tu parto, estarás en observación. Tal vez el personal médico intente acelerar las contracciones y romper las membranas, pero esto solamente puede ocurrir después de una revisión personalizada, habiéndote explicado lo que pasa y contando con tu autorización. Si fuera necesario realizarte una cesárea, deberán registrar con detalle en tu expediente los diagnósticos que condujeron a dicha decisión y explicarte con claridad qué y por qué ocurrirá, y tú tienes que autorizar la intervención quirúrgica.

Tu seguridad emocional y tu bienestar son primordiales. Ninguna persona de los servicios de salud debe agredirte ni negarte algo a lo que tienes derecho. Es importante que sepas que hay procedimientos que suelen realizarse por rutina, pero que no son necesarios en todos los casos. Por ejemplo, rasurar el área perineal, lavar y vaciar tu intestino antes del parto o realizar una incisión —llamada episiotomía— para facilitar la salida del bebé. También suelen realizarse tactos vaginales para verificar la dilatación necesaria para que nazca tu bebé, pero siempre deberán avisarte antes de hacerlos y pedirte consentimiento.

Una vez que ha nacido el bebé, viene la expulsión de la placenta. Si existiera sospecha de que hay restos placentarios, se realizará una revisión manual o instrumental de la cavidad uterina, con las medidas adecuadas para evitar infecciones o daños en tu cuerpo. Dicho procedimiento deberá ser explicado antes, para que lo autorices. Si tu estado de salud y el de tu bebé lo permiten, serás dada de alta al día siguiente del parto o varios días después si te hicieron una cesárea. Se recomienda que acudas a consultas posparto a las dos semanas y cuando hayan pasado 40 días del nacimiento de tu hijo o hija.

Sabemos que la situación generada por el COVID-19 puede provocarte preocupación y temor. Por ello es fundamental que cuentes con información relativa a tu derecho a recibir atención oportuna y de calidad. Todas y todos desde su trinchera están haciendo frente a la crisis sanitaria, pero eso, de ninguna manera, debe impedir, obstaculizar o retrasar tu acceso los cuidados obstétricos y prenatales. Tus derechos no están en cuarentena.

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