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Vacaciones y cuidado: el tiempo de los papás

julio 10, 2017

Por: Georgina Montalvo (@gitmontca)

Como cada verano, hombres y mujeres con hijos e hijas están en el dilema de qué hacer con ellos en las vacaciones que, gracias a la falta de políticas públicas que concilien la vida laboral con la personal y a la cultura laboral de la mayoría de las instituciones e empresas, hacen del periodo vacacional un infierno que cada quien debe sortear como puede. Se debe echar mano de la red familiar, de la oferta de cursos de verano, de los días de vacaciones. En GIRE, afortunadamente, cada periodo vacacional se organizan cursos de verano, además de que tenemos un horario flexible que nos permite sortear las vacaciones de mejor manera; sin embargo, lo otro es la regla.

Justamente, la Federación Internacional de Planificación de la Familia, Región del Hemisferio Occidental (IPPF/RHO, por sus siglas en inglés) presentó el informe Estado de la Paternidad: América Latina y El Caribe y ahí hay varios argumentos por los que podrían considerar que papá sea quien tome las vacaciones, se haga cargo de la atención de los hijos y disfrute su compañía. Dicen los investigadores es algo que a todos conviene.

La primera conveniencia es en pro de la justicia. Sabido es que las mujeres tienen la mayor carga de trabajo doméstico no remunerado, en comparación de los hombres. El informe sustenta, con datos oficiales de cada país, que en todo el continente, las mujeres mexicanas son las que más dedican horas a este tipo de trabajo.

Algunos números: semanalmente, las mexicanas trabajan 75 horas y reciben paga por ello; pero invierten otras 54 horas en trabajo no remunerado que incluye tareas de cuidado, crianza y labores domésticas. Los hombres mexicanos trabajan 64 horas de forma remunerada y sólo 19 horas se integran a las tareas de casa, que nadie paga.

Específicamente en el rubro de tareas de cuidado, crianza y tareas domésticas, las mujeres invierten 39 horas y los hombres, 8 horas a la semana. Es decir, las mujeres destinan 31 horas más que los hombres a estas tareas. Hombres uruguayos y peruanos hacen un poquitito más esfuerzo que los mexicanos, pues dedican 11 y 14 horas a la semana, respectivamente, a este trabajo. Es poco probable que el panorama cambie durante las vacaciones.

Por fortuna, dice el informe, cada vez hay más hombres conscientes de lo injusto de la situación y quieren integrarse y comprometerse en la crianza y el cuidado de los hijos, lo que implica participar en varias de las tareas domésticas. Pienso, ¿por qué no hombres que ya lo hacen estas vacaciones dan el salto a integrarse totalmente y los que no habían pensado en hacerlo se piden unos días para intentarlo?

“Tener un papá o cuidador que participa más en el hogar reporta beneficios para los niños y las niñas en varias áreas de su desarrollo. Por otra parte, los hijos varones se benefician de encontrar un modelo positivo de padre menos machista y que comparte las tareas con la madre”, se lee en el primer capítulo.

Como consecuencia de esa práctica, las niñas crecen y se desarrollan en un ambiente más igualitario y no son quienes llevan la mayor carga ayudando a mamá en casa. Además, si esos hijos llegan a ser padres, educarán en el mismo sentido a su descendencia.

Un beneficio más para los hombres que se involucran en la crianza: “los padres que mantienen interacciones cercanas, comprometidas y no violentas con sus hijos viven en promedio más tiempo, tienen menos problemas de salud mental y/o de salud física, son menos propensos al abuso de alcohol y drogas y son más productivos en el trabajo. Asimismo, ellos manifiestan ser más felices que aquellos padres que reportan no tener este tipo de interacciones con sus niños/as”. ¿Estaría bien vivir más tiempo y en mejores condiciones, no?

GIRE ha documentado la necesidad de políticas públicas en materia de corresponsabilidad en la crianza. En el informe “Horas Hábiles: Corresponsabilidad en la vida laboral y personal” encuentran los argumentos sobre esto, pero mientras los tomadores de decisiones las diseñan, las cosas pueden empezar a cambiar en el contexto familiar: es tiempo de los papás.

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