En México se le echa limón a todo. En GIRE le echamos feminismo a todo. Es una forma de vivir y convivir, tan cotidiano como el limón.

¡MICGénero 2018!


Adán Salinas es el Director General del festival y la asociación civil MICGénero (Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género). Platicamos con él sobre la programación de la edición 2018, la historia y evolución del festival, el movimiento #MeToo, entre otras cosas.

Cuéntanos un poco sobre la historia de MICGénero. ¿Cómo surgió? ¿Cómo ha evolucionado?

MICGénero surgió como un proyecto de jóvenes que acabábamos de salir de la universidad. Yo estudié filosofía; otros amigos estudiaron letras; otros, cine. Estábamos en el nervio académico. Mi formación y mi interés siempre ha sido cine, pero en algún momento, estudiando post-estructuralismo, llegué a la teoría de género y teoría queer. Me fascinó y en algún momento fusionamos esos intereses: cine, teoría de género, feminismo etc.

Ha evolucionado mucho desde 2011 cuando empezamos como un colectivito, con tres pesos y 33 películas proyectadas. Ahora proyectamos alrededor de 120 películas, de esas entre 30 y40 son películas mexicanas.

Programación de MICGénero 2018

¿Qué es lo que hace MICGénero diferente de otros festivales y muestras de cine en la CDMX y en el país?

En otros festivales estos temas de feminismo, de género, normalmente están tocados como un apéndice a la programación general. A través del cine, MICGénero acerca la gente a los estudios de género. Con las actividades programadas intentamos lograr ese paso entre la emoción que puede causar una película y el pensamiento y la reflexión. Tenemos el proyecto 100 horas de activismo que convoca a activistas, defensores de derechos humanos, funcionarios públicos y académicos a donar una hora de su tiempo y comentar una de las películas de la selección oficial. Así muchas personas y organizaciones, desde su nicho, forman parte del debate con la gente. Hemos tenido experiencias muy enriquecedoras en este sentido, genera un encuentro bonito, todo con la idea de hacer una comunidad y un frente común para un cambio feminista en la realidad.

¿Cómo ha sido la reacción de la misma industria cinematográfica a MICGénero?

En los primeros años la industria reaccionó con indiferencia. Yo me acuerdo de ir al IMCINE y me decían: “Está muy padre tu proyecto, pero tiene que ver con mujeres porque dice género, entonces mejor ve a INMUJERES y pídeles fondos a ellas.” Entonces íbamos a INMUJERES y nos decían, “¿Pero dice cine, por qué no van con IMCINE?” No había una transversalidad. Pero poco a poco hemos ido creciendo y conquistando espacios y público. Las mismas instituciones que con la primera o segunda edición estaban reticentes, ahora lo ven como un evento importante para el momento que se vive y también para sus agendas políticas. Ahora nos hablan gobernadores para pedir que llevemos actividades a sus estados; actualmente estamos en 5 diferentes estados. Entonces sí, el comienzo fue difícil, pero ahora estamos presentes.

¿Ven una evolución en la industria de cine mexicano tras el movimiento #MeToo?

Yo creo que [la industria] ha reaccionado mediocremente. El año pasado hicimos un libro que se llama Representaciones de género en la industria audiovisual, en él analizamos las diez películas más taquilleras de México de los últimos cinco años – ¿Cómo están representadas las historias? ¿Los cuerpos? Bueno, México, reprobado…

Para empezar ninguna de ellas fue dirigida por una mujer. La homosexualidad es tratada como un chiste. La representación de los cuerpos – en términos de raza – la mayoría son blancos. Con el 89% de la población mexicana en las encuestas de CONAPRED diciendo que se siente y se percibe a sí misma como morena, pero en los medios de comunicación está al revés: los cuerpos representados son blancos. Por otro lado, 70% de los cuerpos representados en esas películas son delgados, cuando México es un país de gorditos. Mujeres sexualizadas, estereotipadas, en el mismo papel de siempre: mamá, amante, hermana. Claro, hay gente haciendo cine independiente, pero en las películas más taquilleras que están financiadas por dinero público, pues México, reprobado.

El movimiento #MeToo tiene una agenda muy clara de cortar de tajo el abuso y acoso sexual en la industria y, claro, otros temas también como es la paridad salarial. Pero acá, por ejemplo, lo de Karla Souza salió como escándalo, pero no repercutió más al nivel industria. No hay mucha crítica desde las instituciones que dan fondos. En el gobierno federal tienen el mandato de transversalizar el género, pero, por ejemplo, el IMCINE no tiene un área de género ni criterios en ese sentido.

Aparte de las proyecciones de películas, ¿qué otras actividades tienen planeado para el público?

Tenemos bastantes actividades para este año. Tenemos dos proyecciones al aire libre. Tenemos la retrospectiva de Isabel Coixet. Viene una de sus representantes más cercanas, Bárbara Zecchi, a presentar la retrospectiva y presentar el libro Tras los lentes de Isabel Coixet.

Traemos a Ruby Rich, una muy conocida crítica y académica de cine queer, para presentar su libro New Queer Cinema. Una biblia para los estudios queer en el cine. Ella va a dar un taller y una clase magistral.

No se lo pierden – ¡hay un montón de actividades!

MICGénero tiene una sección dedicada a derechos sexuales y reproductivos. ¿Cómo va este año?

Pues la sección de DSyR es muy importante para nosotros porque es un tema latente en México. Tenemos un nivel de tasa de embarazo en adolescentes muy alta, tenemos violencia obstétrica, altas tasas de violencia sexual y siempre ha sido una prioridad dentro del equipo tener esta sección. Ahora hacemos el festival también en Argentina y, claro, con el tema de los pañuelos verdes, es emociónate ver el nivel de activismo allá en términos de los derechos reproductivos.

¡El equipo de MICGénero te espera en la programación 2018!

 

 


18 julio 2018


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