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Cuties


Por Brenda Rodríguez

La publicidad polémica que ha caracterizado a Netflix la hizo otra vez. Como muches, supe de la película Mignonnes (Cuties, en inglés y Guapis, en su versión para España y América Latina), por el escándalo suscitado en redes hace algunas semanas con motivo de su estreno en la plataforma.

En redes sociales #NeflixPedofilia fue trending topic durante varias horas, quienes promovieron el hashtag utilizaron la imagen que la compañía de streaming decidió lanzar para publicitar la película y, apoyadas por la desafortunada sinopsis que hizo la compañía, pedían que se cancelara su estreno. Se acusaba a Netflix de hacer apología de la pedofilia y la hipersexualización de la niñez. 

«Amy tiene once y quiere pertenecer a un grupo de chicas de su edad que bailan sensualmente, entonces empieza a explorar la feminidad y desafiar a su familia religiosa».

“Amy tiene once años y quiere unirse a un grupo de chicas de su edad que bailan en competencias, así que empieza a desafiar a su familia conservadora”

Netflix reconoció su error, cambió la foto y la descripción y, entonces, el primer acercamiento a Cuties es indudablemente distinto. No obstante, el desliz mercadológico no fue inocuo, comenzaron no solo los ataques a la película, pidiendo que la cancelaran, sino una campaña en contra de su directora, Maïmouna Doucuré, quien finalmente tuvo que cerrar su cuenta de Twitter y explicar una y otra vez cuál era su intención con la película: “Hoy, cuanto más sexy es una mujer, más se la percibe como un objeto y más valor tiene para las redes sociales. Y cuando tienes 11 años, no comprendes bien todos estos mecanismos, pero tienes tendencia a imitar, a hacer lo mismo para obtener un resultado similar. Me parece que es urgente hablar de ello, abrir un debate sobre el tema”.

 

 

La desafortunada publicidad no fue inofensiva ni inocente, además, porque puso sobre la mesa las razones por las cuales se consideró que era buena idea una comunicación tan errática y sin perspectiva de género de los mercadólogos de la compañía. También dejó ver la poca maniobra que dejan a los artistas, como la debutante Doucuré, las grandes compañías de distribución de sus obras.  

Finalmente, Guapis se estrenó en México. Y sí, la historia gira en torno a Amy, una niña musulmana, de once años y de origen senegalés que comienza una nueva vida en Francia, al lado de su madre y sus hermanitos. A esto se suma que su padre está a punto de casarse nuevamente y la puesta en escena se enmarca en los preparativos de la boda. En este contexto, Amy, como cualquier adolescente, busca la manera de encajar y, al mismo tiempo, de hallar su propia personalidad. Así se une a un grupo de baile con sus compañeras de colegio que busca ganar un concurso. Comienzan su viaje en el twerk y se embarcan en una serie de movimientos que resultan incómodos para el espectador/a, justo en una de las escenas el público del concurso de baile se muestra de esta manera. 

 

Lo que queda claro es que ellas siguen siendo niñas. Por momentos, la historia deja clara su inocencia como en ese cómico momento del condón y los mitos que ellas tienen sobre él. Es una película feminista que pone sobre la mesa la hipersexualización de las niñas y, al mismo tiempo, el choque identitario y etario de una adolescente. Lucía Etxcebarria la describió de manera brillante: “La niña descubre que cuanto más sexualiza su imagen más likes reciben en Instagram. En realidad, no tiene ni idea de lo que es el sexo pero desea desesperadamente ser popular. La película es una crítica tanto a la sociedad religiosa islámica como la sociedad neoliberal hipersexualizada, y es una película feminista”.

 

 

La crítica feminista y a los mandatos culturales de la familia musulmana de Amy, a menudo quedan un poco eclipsados y desdibujados por esas escenas “incómodas” que apelan al shock del espectador/a para tratar de mostrar crudamente el punto central de la película. ¿Eran necesarias? ¿Lo logra? (Yo vi la película con mi hija de 5 años, no entendió muchas cosas, pero le gustaron mucho los bailes y la música.) No tengo la respuesta. 

Por Brenda Rodríguez, @mothernidades, es politóloga, siempre trae las uñas pintadas, y no puede beber más de dos litros de agua al día porque se marea. 


1 octubre 2020


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