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En defensa de Yuya (y de todas las no Yuyas)


Por Rebeca Lorea

Mariand Castrejón, mejor conocida como Yuya, es una mexicana influencer y creadora de contenido desde hace 10 años, antes de que usáramos el término “influencer” o “youtuber” tan seguido en nuestro vocabulario. Comenzó realizando videos con consejos muy accesibles sobre moda y belleza, narrados con su voz aguda y forma única y encantadora de expresarse.

En 2015, a sus 22 años de edad, tenía ya 11 millones de suscriptores en su canal de Youtube. Ha escrito dos libros. Tiene una estrella de la fama en Las Vegas. Es Embajadora del Cambio para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas. Actualmente tiene 24.8 millones de suscriptores y más de 16 millones de seguidores en Instagram. Tiene también su propia marca de cosméticos y línea de maquillaje “Bailando juntos”.

Además de todo este éxito laboral, en junio de este año nos enteramos de que Yuya también está embarazada, de su primer hijo, Mar.

Unas semanas más tarde, Yuya reveló que su plan de parto es en hospital, y quiere que Mar nazca en agua.

Yuya es una mujer cisgénero*, rica, blanca, sin discapacidad, en pocas palabras, privilegiada. Y en su contexto tiene la oportunidad de ejercer su derecho a acceder a información sobre su vida reproductiva, incluyendo el embarazo, parto y puerperio. En el ejercicio de éste, decidió libremente que quiere tener un parto en hospital y que Mar nazca en agua.

Pero, como vivimos en el asqueroso patriarcado, ni siquiera Yuya se salva de ser cuestionada en una de las decisiones más íntimas, personales e importantes en su vida: la de cómo parir.

via GIPHY

Si permitimos que Yuya sea cuestionada sobre su propio cuerpo, por gente que asume que ella no está tomando esta decisión debidamente informada, ¿qué destino espera al resto? Atacar a Yuya por decidir cómo quiere que nazca Mar, permite que nos ataquen a todas y nos quiten el protagonismo sobre nuestras propias vidas.

Algunas, como Yuya, quieren partos en hospital. Algunas quieren cesáreas. Algunas quieren parir en casa. Algunas paren paradas, otras acostadas, otras a gatas, otras en cuclillas. Mientras tomemos estas decisiones informadas, siempre estará bien.

Y si lo que nos preocupa es “el bienestar” de las mujeres que paren y de sus bebés, entonces echémonos un clavado a algunos datos.

En México, 3 de cada 10 mujeres que han tenido un parto refirieron maltratos durante la atención. De éstos:

  • A 11.2% le gritaron y la regañaron durante el parto
  • A 10.3% le retrasaron la atención como forma de castigo por haber gritado o quejarse durante el parto
  • A 9.2% la presionaron durante el trabajo de parto para que aceptara un método anticonceptivo
  • A 4.8% le negaron anestesia para disminuir el dolor del parto
  • A 4.2% le colocaron algún método anticonceptivo o la esterilizaron para no reproducirse más, SIN SU CONSENTIMIENTO
  • Del total de 42.8% que tuvieron una cesárea (mientras la OMS recomienda que las cesáreas sólo representen 15% de los nacimientos):
    • A 10% de ellas no les fue informada la razón de la cesárea
    • A 9.7% no le pidieron su consentimiento

Estos datos nos revelan algo que, desde GIRE y otras organizaciones, llevábamos años denunciando: a las mujeres nos violentan incluso mientras damos vida. Y las más afectadas por todo esto, son las mujeres no Yuyas: mujeres de escasos recursos, indígenas o que viven en comunidades alejadas de servicios de salud. Es decir, mujeres que, a diferencia de Yuya, tienen dificultades para elegir sobre su vida reproductiva, antes, durante y después del embarazo.

(Si usted, persona que nos lee, no ha vivido un parto, le invito a darse una vuelta por estas cuentas de Instagram para que vea algunos videos y tenga más claridad de qué va

https://instagram.com/parteramidwifery?utm_medium=copy_link

https://instagram.com/midwifeangelina?utm_medium=copy_link )

En conclusión:

Yuya, y todas, tenemos derecho a decidir informadamente sobre nuestra vida reproductiva, pero pocas pueden ejercerlo.

Cada vez que una mujer se adueña de sus procesos reproductivos, hay que celebrarlo.

Y cada vez que una mujer se adueña de sus procesos reproductivos, hacemos enojar a un señoro machín (de cuerpo o de mente), lo cual también hay que celebrar.

Por último, en su sección “señores llegando inadvertidamente al punto” tenemos esta joya:

Doctorfavorito tweet sobre yuya

En efecto, señoro doctor, las mujeres DEFECAMOS Y PARIMOS.

*Cisgénero es una persona que se identifica con el sexo asignado al nacer

 


Escrito por Rebeca Lorea, @rebeca_lorea es abogada feminista, originaria de Guanajuato, preguntona y acariciadora de perritos. Forma parte del equipo de GIRE.

 


20 agosto 2021


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