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Las mujeres con discapacidad también podemos ser madres


Por Verónica Esparza

El capacitismo –prácticas de discriminación y prejuicio social contra las personas con discapacidad– es generalizado y las personas con discapacidad se enfrentan a diversas formas de discriminación cuyas raíces se encuentran en estigmas y estereotipos que perpetúan la idea de que son incapaces de decidir sobre su vida y su futuro.

Se suele percibir a las personas con discapacidad como seres asexuales o sexualmente hiperactivos y esto contribuye, en gran medida, a limitar la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las niñas, jóvenes y mujeres con discapacidad. Esta percepción está particularmente extendida en el caso de las personas con discapacidad intelectual y psicosocial.

Platiqué con Adelina, quien tiene discapacidad psicosocial. Está casada con Roberto, quien tiene la misma discapacidad. Ambos son padres de Sandra, una niña de 11 años que tiene discapacidad psicosocial y una discapacidad mental moderada (hemos cambiado los nombres por respeto a su privacidad). La experiencia de Adelina evidencia los estigmas, mitos y prejuicios en torno a la sexualidad, reproducción y maternidad de las personas con discapacidad psicosocial.

¿La decisión de embarazarte fue planeada?

Sí, nuestra hija fue planeada. Fue una decisión que tomamos los dos y de la que nunca nos vamos a arrepentir. Conocí a Roberto en un taller de habilidades artísticas, primero tuvimos una amistad y después empezamos a salir. Fuimos novios cinco años. Somos una familia muy unida y nos llevamos muy bien los tres.

¿Tu familia te apoyó cuando tomaste la decisión de ser madre?

Al principio se enojaron mucho. Mi mamá y mi hermana me dijeron que se arrepentían de no haberme dicho antes que me operara con un método definitivo para no embarazarme. Me dijeron que no sería capaz de hacerme cargo de un bebé. Esa reacción fue muy dura para mí porque esperaba que me felicitaran y fuera un momento de alegría. Mi papá siempre me apoyó.

Cuando tenía tres meses de embarazo, mi mamá me acompañó a una consulta con mi psiquiatra. Fue un momento muy triste porque entre ellas conversaban, como si yo no estuviera presente, como si no existiera. Durante la consulta tuve que salir un momento al baño, al regresar mi mamá me comentó que me iban a hacer unos estudios. Le pregunté a la doctora qué estudios me harían y me comentó me iban a programar para hacerme un aborto. En ese momento, me paré de la cama donde me estaban haciendo los estudios y me salí del lugar. Le reclamé a mi mamá. Me dolió y me dio mucho coraje que no me tomaran en cuenta.

Cuando mi hija tenía dos años busqué a la psiquiatra porque sentía la necesidad de demostrarle que era una buena madre. También quería decirle que, en esa ocasión, me había ignorado y anulado mis derechos. Le enseñé una foto familiar. Le dije que yo había logrado darme cuenta de la situación y no abortar, pero no todas las mujeres lo pueden hacer. Me pidió una disculpa, me dijo que cuando estudió le habían enseñado que una persona con discapacidad, principalmente psicosocial, por su situación mental no es apta para tener hijos.

La familia de mi esposo tampoco nos apoyó. Su mamá lo regañó, lo puso por el suelo. Su familia siempre ha tratado a mi hija de manera distinta a sus otros nietos. A mi esposo le decían que debió buscarse a una mujer sana y delgada. Por eso, después de un tiempo, mi esposo decidió ya no visitarlos y solidarizarse con nosotras.

¿Durante la adolescencia recibiste información sobre sexualidad?

No. En mi familia nunca me hablaron de sexualidad, yo tuve que investigar con mis amigas y en libros. Mi familia era cerrada a hablar del tema. Las cosas han cambiado, ahora mi mamá está en el otro extremo y quiere indagar en exceso sobre mi sexualidad, debe ser que le da miedo que me vuelva a embarazar.

Collage niñxs recibiendo educación sexual.

Collage: Sofía Valenzuela

En la adolescencia viví experiencias muy difíciles. En la secundaria un novio abusó de mí y no tuve a quién recurrir, pensaba que mis papás me iban a castigar. Cuando tuve la primera menstruación me asusté porque nadie me había hablado de eso.

¿Cómo fue la atención que recibiste del personal de salud durante el embarazo y el parto?

Durante el embarazo recibí atención en el ISSSTE, como afiliada de mi mamá. La atención de la ginecóloga fue muy humana y me apoyó. Sin embargo, en la institución me negaron el derecho obstétrico y mi hija no pudo nacer en el ISSSTE, tuve que pagar una clínica privada. Me dijeron que podían hacer un consenso directivo para evaluar exentarme del pago, si no tendría que pagarlo. En mi carnet de afiliada dice “hija con discapacidad, sin derecho obstétrico”.

Ilustración símbolo femenino siendo cortado. Esterilización forzosa a mujeres con discapacidad.

A pesar de que recibí apoyo por parte de la ginecóloga durante las consultas prenatales, el problema fue la atención con mi psiquiatra porque me decía que no era apta para ser madre. Los psiquiatras son los que tienen esa mentalidad, no entienden que las personas con discapacidad psicosocial quieran tener hijos. La reacción de los médicos es decirte que no puedes y no eres capaz, nos ven como personas incapaces de formar una familia. No creen que las mujeres con discapacidad también podemos ser madres.

¿La actitud de tu familia ha cambiado ahora que tu hija tiene 11 años?

Aunque al principio se disgustaron mucho cuando se enteraron de que estaba embarazada, después me entendieron más y me brindaron apoyo, amor y comprensión.

¿Los comentarios negativos por parte de tu familia cuando les dijiste que serías mamá te hicieron dudar o sentir miedo de tu decisión?

No. Siempre estuve segura. Desde que supe que estaba embarazada me puse feliz. Lo que sí es que tuve depresión posparto y creo que fue ocasionada por esas reacciones y comentarios que recibí durante el embarazo. Pero jamás dudé. Siempre le pedía a Dios que me diera fortaleza para entender por qué mi familia me daba la espalda.

Antes, cuando la gente me hacía algún comentario negativo, me sentía triste. Ahora lo que hago es seguirme preparando y trato de no tomar en cuenta esos comentarios porque entiendo que tengo la capacidad de salir adelante. Hago meditaciones, leo libros y hago ejercicio. He logrado que esos comentarios no sean decisivos para seguir adelante.

Ahora que eres mamá, ¿qué harías diferente con tu hija en torno a su sexualidad?      

No hacer caso a lo que me han comentado. Su psiquiatra me ha dicho que a los 14 años hay que operarla (esterilizarla) para no tener bebés. Mi esposo y yo hemos platicado y sabemos que tenemos que respetar su decisión. Ni siquiera pienso sugerírselo porque eso sería dudar de su capacidad.  Mejor hablar con ella de sexualidad, de cómo puede protegerse y si decide ser madre lo que puede hacer para cuidar a su bebé.

Si decide ser mamá la apoyaría porque no por tener una discapacidad es diferente. Estaré ahí para apoyarla y darle las herramientas para ser buena mamá, si así lo decide. Quiero tratar a mi hija como una persona con derechos. No puedo imponerle algo o decidir por ella.

Lo que he vivido a nivel personal y profesional me ha enseñado que no podemos imponerle o forzarla a nada, ella debe tomar sus decisiones y mi función es hacerle saber que ahí estoy para apoyarla.

¿Consideras que los mitos y prejuicios en torno a la maternidad de las mujeres con discapacidad psicosocial influyen en las decisiones que puedan tomar sobre ser madres?

Ilustración abstracta. Personas juzgando a otra persona

Sí. Tengo muchas amigas con discapacidad y aunque muchas quieren ser madres al final se retractan porque su familia y médicos les han dicho que no pueden y no son aptas para ser madres. De ahí no los sacas. Desde adolescentes nos dicen que podemos.

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Adelina estudió trabajo social. Desde hace varios años trabaja y apoya a mujeres con discapacidad psicosocial para que nada les impida alcanzar sus sueños, y lucha por que se respeten sus derechos.

En México, el colectivo Chuhcan, organización dirigida por personas con discapacidad psicosocial, trabaja para que las personas con esta discapacidad logren una plena inclusión en la vida comunitaria, a través de la promoción y defensa de sus derechos.

Artículo escrito por Verónica Esparza, @esparza2602 – es abogada feminista en deconstrucción permanente. Necesita desayunar y un café para empezar el día. Forma parte del equipo GIRE.


8 junio 2021


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